sábado, 10 de enero de 2015

París, las religiones en general, muertos y asesinatos en nombre de un dios










Por qué nos llama la atención lo que pasó en París?
Por qué nos sorprendemos cuando alguien, en nombre de un dios, asesina gente a mansalva?
Desde hace miles de años, la especie mas "inteligente" sobre la tierra, se mata por esta razón. Si se pudieran contar los muertos de los últimos 2000 años y determinar la razón de su deceso, la religión no baja del 70 %. Seguro. Seguido de conquistas de territorios y pestes. Pero las cruzadas, la conquista de América, la Inquisición, y ainda mais, se llevan miles de millones de muertes.
Por qué y con qué derecho, la iglesia católica repudia estos atentados? Hablo de la iglesia institución, cada uno puede repudiar lo que quiera, pero ¿la iglesia? Cuando en nombre de su dios se mató despiadadamente, imponiendo la cruz por la fuerza, a cambio de la hoguera, u otros medios menos "católicos". No señores, la iglesia católica y las diferentes religiones no pueden indignarse. Todas ellas tienen un pasado que las condena, a por lo menos guardar silencio. Y no les permito que, para rebatir mi opinión me digan que eran otros tiempos... ¿acaso con eso me quieren decir que era otro dios? ¿o me quieren decir que dios cambió el discurso? ¿o qué matar por él esta bien y es correcto y aceptado? No me jodan, en nombre de las religiones se han matado a varios planetas tierra a lo largo de la historia... con respecto a la iglesia católica puedo llegar a pensar que en realidad no es una religión monoteísta, sino que ha tenido tantos dioses como papas, ya que, por lo visto, dios en realidad es el papa que sus contemporáneos sufren, o disfrutan. Así, cuando en febrero de 1616 el Papa Paulo V ratifica la censura impuesta por la inquisición a Galileo Galilei por haber probado que no pertenecíamos a un sistema geocéntrico, sino heliocéntrico, ¿estaba transimitendo lo que dios le había dicho, en sus conversaciones exclusivas? ¿estaba dando su opinión? ¿o estaba tratando de imponer por la fuerza su verdad?.. entonces, para los terrícolas de esos años del siglo XVII, Paulo V era su dios, o dios adaptaba su discurso para cada época, o dios no estaba al tanto de la heliocentricidad del sistema solar, o a dios se le escapó la tortuga, yo que sé.. y tres siglos y medio después, Juan Pablo II, en una nueva conversación con dios, o porque él era el dios de sus contemporáneos, o porque había que aggiornar a la iglesia o porque no podían seguir sosteniendo una pelotudez, le pide perdón a  algún retrato del pobre Galileo, que cuando murió era odiado por mas de la mitad de la población mundial que pedía que ardiera lentamente en esas parrillas enormes que la inquisición torquemadense que la iglesia católica, por consejo del papa y supongo que de dios, había ideado creativamente para matar a todos aquellos que no creían en él (cuando digo él pueden ser los distintos papas o dios)...en definitiva, amistades, las religiones mienten, matan e intentan imponer por la fuerza, su dios, o dioses desde hace miles de años.. y la iglesia católica en particular lo ha hecho durante al menos 1500 de los últimos 2000..


Es altamente condenable lo que pasó en París, pero no es sorprendente: las religiones matan, porque son un sentimiento, porque son pasionales y no aceptan, por definición, la razón. No hay solución para esto, mas que aconsejar: dejen la pasión para el amor, pero amen apasionadamente, hasta el hartazgo. Pero a gente de carne y hueso, que pueda sentir, y estremecerse con una palabra que un enamorado le diga, con una mano que toma la suya, con unos ojos que lo miran... salú, vamo arriba el manya... (mi otro amor)

martes, 23 de diciembre de 2014

Pablo Javier Bengoechea Dutra


Yo había vuelto al país en 1986. Vi campeón al manya del Uruguayo 86, en el estadio, cuando Carrasco erró aquel mano a mano al final. Lo vi campeón de América, en el 87. Pero después vino una seguidilla de campeonatos ganados por cuadros chicos. Ya iban 6 años de sequía cuando se trae a Gregorio, pero sobretodo se trae a un jugador paticorto, desde Gimnasia, que había jugado 5 años en el Sevilla. Ese jugador, entró a la cancha aquel partido que empatamos 0 a 0 con Defensor y Gregorio, cual Nostradamus positivo profetizó que los silbidos se iban a convertir en aplausos... los aplausos vinieron, y vinieron los campeonatos y los clásicos ganados. Y en todo ello estaba ese jugador.
Pablo se cansó de hacerle goles a Nacional, Seré, Nicola, Escames, soñaban con él..  Les hacía goles siempre. Con la salvedad que no era el centrodelantero, era un volante, de lento recorrido, que parecía cansado siempre, pero que era el mas claro dentro de una cancha en aquellos años. No soy de tener ídolos, soy hincha de Peñarol. Pero este tipo me podía. Y lo defendía en lugares inapropiados, enfrentando riesgos que no medía... Una tarde, o noche, no recuerdo, jugaban Uruguay Perú una eliminatoria y tres bolsos, evidentemente, se cansaron de putearlo cada vez que tocaba la pelota, "corré!!, largala!!, sacalo!!!" acompañado de algún insulto, era todo lo que decían. Estaban atrás mío en la Amsterdam. Promediando el segundo tiempo, tiro libre, le pega Pablo, al ángulo. Lo grité apenas, por inercia, y me di vuelta y los señalaba a los tres y les decía que no lo gritaran. Ellos se miraban y amagaban gritarlo, y yo les decía "hijo de puta, no lo grites!!". Decidieron irse mas arriba en la Amsterdam. Pobres, tendría que haber sido contemplativo con ellos. Años hacía que lo venían sufriendo, semana tras semana, clásico tras clásico.. y yo no dejé que gritaran un gol de él..
Hoy Pablo entró al Palacio a firmar y será el nuevo técnico de Peñarol. Nos agarra como en el 93, mal, sufriendo. Ojalá sea premonitorio y termine esto con un ciclo de alegrías. El hecho de ser manyas y que él sea Pablo a veces nos enceguece.. la verdad que no tiene mucha experiencia y la que tiene no es para hacerse mucha ilusión. Pero no sé por qué imagino un final feliz. Si le tenemos paciencia a este riverense, paticorto, lento, pausado, que me hizo emocionar y gritar cientos de veces y todavía mis hijos se bancan  que los siente frente a la computadora y les muestre aquellos partidos, donde su padre, en la tribuna volvía afónico a casa, gracias a este tipo que hoy entró de nuevo al Palacio...



domingo, 21 de diciembre de 2014

"Fútbol moderno"

Esto es muy simple. Ayer miraba, pata enyesada para arriba, vaso en una mano, la final intercontinental o del novedosamente llamado "Mundial de clubes". Final que, a no ser que Marruecos nos sorprendiera con un terremoto o tsunami o similar, iba a ganar el Real Madrid. Y acá me voy a detener, ya voy a tener bastante para hablar de fútbol en general, pero voy a hacer una afirmación polémica, pero convencido de lo que digo: El Madrid y el Barcelona, entre otros, pero sobre todos ellos, están destruyendo el fútbol.
Voy a tratar de explicar mi afirmación:

El fútbol, por lo menos para los sudamericanos del sur, no es un deporte. Un deporte es el voley, o el tenis, o el handbol. El fútbol es otra cosa. Hay demasiada pasión metida en cada pelota, para nosotros, que no es solo un deporte. Una victoria o una derrota nos cambia la vida por varios días, como para suponer que es un deporte. Si bien estoy en contra de toda violencia en el deporte, debo admitir que las pocas veces que me agarré a trompadas en mi vida fueron por fútbol. En la tribuna viendo a Peñarol, o en una cancha jugando por nada, contra amigos o familiares o jugándome un campeonato de barrio, en Aires Puros, o Paso de la Arena.. No entiendo la gente que juega el fútbol sin pasión, y ver ayer a los jugadores del Madrid, terminado el partido, habiéndose consagrado campeón del mundo, y demostrando en sus caras la misma emoción que las que demuestran en nuestros campos las vacas cuando pasa un tren. Flaco, Rony, cuchame, saliste campeón del mundo. Cualquiera de los que jugaron contra vos ayer hubieran vendido a la madre si les garantizaba ese resultado. Vos reaccionas como reacciona un oficinista cuando termina su jornada laboral. 
Además, el fútbol no es para aristócratas. Ayer un montoncito de aristócratas vestidos de blanco jugaron una final. Y como aristócratas la jugaron. Llorando cuando los tocaban, pidiendo la protección del encargado de repartir "justicia". Justicia, que como en la vida misma, defiende al poderoso, por miedo o sumisión o por dar el gusto nomás. Porque, como decía aquella canción de Zitarrosa, La ley es tela de araña y nada mas gráfico y explícito que eso para decir lo que pasó ayer y pasa cada domingo en la liga española. El juez, reparte justicia interpretando la ley de acuerdo al poder de los rivales. E inclinándose siempre a favor del poderoso. 
La final de ayer fue una exhibición de poder. Cada llorisqueo aristrocrático terminaba en la sumisión del árbitro, 
El fútbol no eso señores, y no estoy diciendo que el fútbol es viveza criolla o patada desleal. Pero el fútbol es otra cosa que lo que practican estos cuadros de la alta sociedad del balompié. A mi me gusta la pierna fuerte y aguantarla. Me gusta que la diferencia de calidad entre un cuadro y otro se lime con las ganas, con los huevos puestos por el mas débil. Me gusta ir a la cancha y no saber el resultado final. No me gusta empezar un campeonato y saber un mes antes de empezarlo quién va a ser el campeón. No me parece lindo el fútbol de aristócratas, me gusta el fútbol del proletariado. Del que llora cuando termina un partido, porque logró un imposible resultado, porque perdió pero dejó el alma, porque ganó y logró su objetivo... porque se apasionó, como cada vez que jugó al fútbol, desde que tenía pocos años y descalzo, para no gastar los zapatos, pateaba sus primeros tiros en algún barrio, de Montevideo, Buenos Aires, Porto Alegre o Asunción... ese fútbol me gusta...

Vamo arriba Peñarol.