Voy a tratar de explicar mi afirmación:
El fútbol, por lo menos para los sudamericanos del sur, no es un deporte. Un deporte es el voley, o el tenis, o el handbol. El fútbol es otra cosa. Hay demasiada pasión metida en cada pelota, para nosotros, que no es solo un deporte. Una victoria o una derrota nos cambia la vida por varios días, como para suponer que es un deporte. Si bien estoy en contra de toda violencia en el deporte, debo admitir que las pocas veces que me agarré a trompadas en mi vida fueron por fútbol. En la tribuna viendo a Peñarol, o en una cancha jugando por nada, contra amigos o familiares o jugándome un campeonato de barrio, en Aires Puros, o Paso de la Arena.. No entiendo la gente que juega el fútbol sin pasión, y ver ayer a los jugadores del Madrid, terminado el partido, habiéndose consagrado campeón del mundo, y demostrando en sus caras la misma emoción que las que demuestran en nuestros campos las vacas cuando pasa un tren. Flaco, Rony, cuchame, saliste campeón del mundo. Cualquiera de los que jugaron contra vos ayer hubieran vendido a la madre si les garantizaba ese resultado. Vos reaccionas como reacciona un oficinista cuando termina su jornada laboral.
Además, el fútbol no es para aristócratas. Ayer un montoncito de aristócratas vestidos de blanco jugaron una final. Y como aristócratas la jugaron. Llorando cuando los tocaban, pidiendo la protección del encargado de repartir "justicia". Justicia, que como en la vida misma, defiende al poderoso, por miedo o sumisión o por dar el gusto nomás. Porque, como decía aquella canción de Zitarrosa, La ley es tela de araña y nada mas gráfico y explícito que eso para decir lo que pasó ayer y pasa cada domingo en la liga española. El juez, reparte justicia interpretando la ley de acuerdo al poder de los rivales. E inclinándose siempre a favor del poderoso.
La final de ayer fue una exhibición de poder. Cada llorisqueo aristrocrático terminaba en la sumisión del árbitro,
El fútbol no eso señores, y no estoy diciendo que el fútbol es viveza criolla o patada desleal. Pero el fútbol es otra cosa que lo que practican estos cuadros de la alta sociedad del balompié. A mi me gusta la pierna fuerte y aguantarla. Me gusta que la diferencia de calidad entre un cuadro y otro se lime con las ganas, con los huevos puestos por el mas débil. Me gusta ir a la cancha y no saber el resultado final. No me gusta empezar un campeonato y saber un mes antes de empezarlo quién va a ser el campeón. No me parece lindo el fútbol de aristócratas, me gusta el fútbol del proletariado. Del que llora cuando termina un partido, porque logró un imposible resultado, porque perdió pero dejó el alma, porque ganó y logró su objetivo... porque se apasionó, como cada vez que jugó al fútbol, desde que tenía pocos años y descalzo, para no gastar los zapatos, pateaba sus primeros tiros en algún barrio, de Montevideo, Buenos Aires, Porto Alegre o Asunción... ese fútbol me gusta...
Vamo arriba Peñarol.

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